Fiesta del Canal de Panamá. La Fiesta de la Virgen.

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Fiesta Canal de Panamá

La Fiesta del Canal de Panamá se dió hace unos días. Como de costumbre, las redes sociales se vieron inundadas de comentarios nacionalistas, llenos de euforia patriótica e indignación, puesto que la celebración de los 100 años se habia dado de forma privada en un evento exclusivo a orillas del Canal de Panamá.

“El Canal es de todos”, “el Canal es de los panameños” y demás consignas alternativas se repiten aún días despues. Muchos opinan que el evento debió ser público, y que debieron traer a Ruben Blades, como si alguien en Panamá no lo ha visto cantar de gratis antes. De cualquier forma: Patrañas!

¿Qué no te invitaron a la fiesta del Canal de Panamá? Pues no. Porque el Canal nunca ha sido de “todos los panameños”, por Dios (o cualquier otra deidad religiosa), hace apenas quince años atrás ni era de los panameños. Ningún panameño tuvo la visión de un canal interoceánico, los panameños no lo construyeron (ninguna de las dos veces), ni siquiera la mano de obra (viva la esclavitud!) era panameña. Solo después de la firma de los Tratados Torrijos-Carter es que se empieza a contratar personal panameño (no-zonians) a trabajar en el canal en vistas de la transición de 1999, para cuando se esperaba que todo el personal fuese panameño.

“El Canal de Panamá es de todos los panameños, lo pagamos con nuestros impuestos”, bueno sera “tuyo”, pero no de todos los panameños, ya que muchos panameños no pagan impuestos.

“El Canal es mio, lo pago con mis impuestos”, pues que bien. El Rommel Fernández también se construyó con tus impuestos y ¿acaso puedes ir cualquier domingo a echar una birrea con tus amigotes? Pues no. Asi como tampoco puedes ir a orinar borracho a la Cinta Costera como lo harias en tu patio.

Solo aquellos que ilusamente legitimamente han creido por años que el Canal es de todos, estan indignados por la fiesta del Canal de Panamá siendo un evento exclusivo y excluyente.

El Canal es de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), como el Rommel Fernández es de Pandeportes. Punto. Tómalo. Digiérelo. Quedátelo.

¿Quiere decir esto que estuvo bien? – Pues no. Y he aquí la verdadera crudez del asunto.

La Fiesta del Canal de Panamá es como la fiesta de la Virgen del Pueblo.

La Autoridad del Canal de Panamá es en si una entidad autonoma del Gobierno. Y por años, la hemos visto como un estandarte de calidad, administración pública e innovación. Inmaculada y extenta de los pecados de los gobiernos, principalmente la corrupción. Por años, la Autoridad del Canal de Panamá, ha sido la Virgen de Panamá, en un desfile de pecadores. Nos creemos todo los que nos dice, porque su boca es santa, sus manos estan limpias de pecado y sus senos se mantienen firmes.

Pues no. La ACP no escapa a la corrupción, solo que su corrupción se maneja en círculos muchos más estrechos, donde los implicados siempre son los mismos, pertenecen a los mismos círculos politico-sociales y familiares. Donde las empresas beneficiadas no son PYMES, ni mucho menos de “todos” los panameños, sus negociados solo se dan con compañias nacionales/multinacionales capaces de pertencecer a grandes consorcios, y que a fin de cuentas, pertenecen a las mismas personas y familias. Es decir, la corrupción se mantiene dentro de un número limitado de allegados, tal cual como la lista de invitados a la fiesta del Canal. ¿Ahora se comprede mejor?

Queremos enaltecer nuestra patria, sosteniendo la transparencia del Canal de Panamá como referente y llamarla nuestra Virgen del Pueblo, pero la verdad que pocos quieren aceptar es que la virgen del pueblo es la puta de los ricos.

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